Cubanos atrapados al sur de América

276080_nicaragua3Puede llamarse Operación Peter Pan, Mariel, Embajada del Perú, o frontera entre Costa Rica y Nicaragua. Los éxodos masivos de cubanas y cubanos se han convertido en un fenómeno cíclico en el siglo XX. No sé si a la Sociología le importe mucho estudiar causas y consecuencias. Cuando pasan estas cosas, el mundo se mira al ombligo, e invariablemente responde: huyen de su país debido a una larga crisis económica y al desencanto político consecuente.

La crisis que viven en este mes de noviembre al sur del continente americano, mil seiscientos cubanos (niños, mujeres, hombres) que tratan de cruzar la frontera entre Cosa Rica y Nicaragua, para acercarse al Tío Sam, desafortunadamente, era una crisis previsible. Yo también me siento culpable. A quien me ha comentado, en los últimos meses, cualquier intención de irse a vivir a Estados Unidos, le he recomendado con esta misma voz: “si lo tienes claro, apúrate”, “muévete con eso”, “vete ya”. Ante el deshielo de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba se adivina la próxima cancelación de la Ley de Ajuste Cubano. La cancelación de la única Ley que ha dado sentido a la suicida travesía continental que realizan todos los latinoamericanos, con su anhelo de llegar al norte bajo el brazo.

Ténganse en cuenta: cuando guatemaltecos, salvadoreños, venezolanos, mexicanos logran llegar vivos a la frontera con Estados Unidos, les toca extender una vida de huida que siempre, siempre va a terminar con la deportación. Cuando algún cubano llega vivo a esa misma frontera, comienza a vivir los claroscuros de su propio sueño americano, con permiso de trabajo garantizado a partir del tercer mes. Siempre es difícil la emigración. Para algunos es más difícil que para otros. Pero hasta esas “facilidades” se pagan caro en esta vida.

La verdad es que, tanto de un lado como del otro de estas orillas que nos obsesionan, de nuevo se han puesto a jugar con nosotros. La posibilidad de la cancelación de la Ley de Ajuste Cubano, sin declaraciones certeras al respecto, suena como el murmullo de la CIA y de la Iglesia Católica de que convertirían en carne enlatada a nuestros niños. La posibilidad de la cancelación de la Ley de Ajuste Cubano, sin declaraciones certeras, funciona como los permisos de pase que se otorgaron a los presos comunes durante la crisis del Mariel, en 1980, para que abordaran los barcos familiares varados en la bahía pinareña. De nuevo se han puesto a jugar con nosotros, diciéndonos sin decirnos, alentándonos sin alentarnos y las consecuencias ya van siendo graves.

Mil seiscientos estudiantes era la totalidad de la matrícula de mi escuela primaria, en uno de los municipios más poblados de La Habana. Mil seiscientos estudiantes constituían más de la mitad de la matrícula de mi centro de enseñanza preuniversitario. Mil seiscientos personas son seis veces más gente de la que tengo como amistades en mi cuenta de Facebook. En este punto, tan pronto y a la vez con tantas tristes historias consumadas, no importa sólo qué va a pasar con estos cubanos atrapados al sur del continente. Importa qué va a pasar con ellos, sin que se les traume más la vida, sin que sean mutilados, violentados, ni mucho menos asesinados.

No hay información suficiente al respecto. Por mucho que uno lea las notas, que analice los cables, no se entera de la historia completa. Se supone que estaban en Panamá, con una red de trata de personas. Se sabe de las visas humanitarias que les concedió Costa Rica y de la negativa de Nicaragua para que crucen su frontera. Pero hay un silencio denso al fondo de la historia ¡Son mil seiscientas personas!

La batalla que ahora libran por llegar a Nicaragua no es el fin. En el mapa siguen El Salvador, Honduras, Guatemala, México… fronteras y fronteras que, es lógico suponer, opondrán muchos tipos de resistencia. Creer que las condiciones están dadas para que este grupo llegue caminando a Estados Unidos es absurdo. ¿Qué hacer? ¿Quién puede encargarse de su seguridad, de su salud, de su vida? Si como cubanos no podemos dejar de entrar a Cuba con nuestro pasaporte cubano, por muchos años que vivamos fuera, y si como cubanos tenemos el derecho de entrar a Estados Unidos y pedir asilo político sin pruebas de persecución, entonces toca a los gobiernos de Cuba y Estados Unidos resolver este entuerto a favor del bienestar de las personas implicadas, y demostrar que el famoso deshielo y la posibilidad de la distención política, no es otra forma de jugar con nosotros y nuestra salud mental. Les toca a los gobiernos de Cuba y Estados Unidos dialogar —ya tienen práctica— y demostrar que su buena voluntad no es un juego de dados con los más débiles.

Publicado por Dainerys Machado

Nací en La Habana, en el cada vez más lejano año de 1986. En el 2009 me gradué de periodismo. Ejercí y viví la profesión durante años, hasta que un día me decidí a estudiar literatura. En agosto de 2014 comencé una nueva carrera, una nueva profesión, una nueva vida. Pero cargué siempre con mis libros de Virgilio Piñera y su “maldita circunstancia del agua por todas partes”. Soy cubana.

17 comentarios sobre “Cubanos atrapados al sur de América

  1. Muy cierto, no imagino la incertidumbre de las familias de estas 1600 personas, en ningún lugar saldrá esto publicado, los nombres, los que están bien, los que a estas alturas quieren regresar, o los que seguirán y tratarán de subir la Loma de la Miel en Ecuador, o los campos electrificados….mmmm, complicado el tema, doloroso, y con la importencia del silencio, aún más detestable.

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    1. Gracias Ambar. Hay que ponerle rostros a esta tragedia, para que sea imposible no imaginar el dolor y para saber que esta historia no termina con ninguna resolución porque continúa en la vida de cada uno de los implicados.

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  2. Dai, déjame saber más!!! Me encantó que te lanzaras a escribir sobre esto, es así, hay que arriesgarse a decir lo que otros más grandes callan. Si tienes alguna más info te agradezco!!

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  3. Esta es mi visión del asunto: todo estaba funcionando, los cubanos moviendose por todos esos paises siendo víctimas de redes de tráfico humano, de policías, de delincuentes, de taxistas y otros muchos. Los oportunistas habían encontrado una nueva fuente de obtener ingresos, pero aquello, con sus riesgos y costos, lo sabíamos todos los cubanos. De pronto Costa Rica desmantela una red de tráfico humano y tras un tiempo necesario le da visa de tránsito a todos y en Nicaragua, los detienen. Además, los Nica se comportan acusando a Costa Rica, como si no conocieran de los cubanos pasando por su país a razón de varios cientos semanalmente. El único que ha hablado claro es el canciller de Costa Rica que propone un corredor humanitario. Los demás, quieren que se vuelva a la conducta de “eso no está pasando”. Son al menos cómplices del negocio y de la tragedia de los cubanos. Si no es así, que lo demuestren.

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  4. Me indigna leer esto pero también yo di todas las garantías y ayuda una persona para que se avecine a este hermoso país próspero y lindo y el muy estúpido prefirió irse vía terrestre a EEUU no se si llego si esta vivo o muerto pero los cubanos son así quieren lo fácil y si no se trabaja no se vive – y ellos están acostumbrados a lo fácil – que dios los ayude pero puedo decir con orgullo que ayude y no fui correspondido

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    1. Gracias por tu comentario Juan Carlos y por tu honestidad. Yo sí creo que en este caso toca volver a ayudar y seguir ayudando y volver a ayudar, de todas las maneras posibles, porque la situación es demasiado crítica para ellos. Saludos

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    2. Y a mi me indigna leer esto y además su comentario que ciertamente me parece desafortunado. No estoy de acuerdo en que los cubanos quieran lo fácil, no son así. En Estados Unidos y en todo el mundo hay muchísimos cubanos que viven de su trabajo. Quizás el que usted ayudó prefirió irse vía terrestre a Estados Unidos porque le convenía más, pero allí no vivirá de seguridad social, allí hay que trabajar y mucho.

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  5. Me gusta mucho la retórica del artículo y la asociación que logra con esos otros momentos de crisis de la migración cubana; sobre todo porque en el pragmatismo de los días solemos olvidar que estamos siendo víctimas de procesos que se dan por encima de nosotros, y que somos solo piezas de un “juego”(bien que sea lamentable el uso de esta palabra) mayor.
    Por fin un texto serio al respecto.

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