Revistas Sur y Orígenes en la invención de una cultura literaria

19205-la-invencion-de-una-cultura-literaria-sur-y-origenes-dos-revistas-latinoamericanas-del-siglo-xxLa historia de Cuba, y en especial su historia literaria, alguna fascinación ejercen sobre la investigadora colombiana Francy Lilliana Moreno. Esto no es difícil explicarlo cuando se tiene en cuenta la complejidad del devenir de la Isla.

Moreno es Doctora en Letras por la Universidad Autónoma de México (UNAM), donde se graduó en este 2015 con una tesis sobre la revista Ciclón (1955-1957/1959). Parte de su sistemático interés por la historia de Cuba es también La invención de una cultura literaria, Sur y Orígenes: Dos revistas latinoamericanas del siglo XX, libro publicado en 2014.

Bajo la colección Literatura y Ensayo en América Latina y el Caribe, de la UNAM, con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México, vio la luz este volumen donde se comparan los procesos de formación de las dos publicaciones en sus respectivos contextos sociales y sus influencias en el desarrollo literario de sus países.

Se trata por supuesto a la revista argentina Sur (Buenos Aires, 1931-1970), que liderara Victoria Ocampo en sus primeras décadas y de la cubana Orígenes (La Habana, 1944-1956), fundada por José Lezama Lima y José Rodríguez Feo. Éste último, eclipsado por la figura y la obra lezamiana, desafortunadamente es referenciado también por Moreno como “el otro director”.

El prólogo de La invención de una cultura literaria estuvo a cargo de la prestigiosa ensayista Liliana Weinberg. La profesora mexicana avaló el valor de la investigación al afirmar que ambas publicaciones fueron “convertidas en circuitos de entendedores, círculos de lecturas, y a veces incluso en sociedades para iniciados” (p. 10).

Para Francy Moreno revisar Orígenes y Sur, con la perspectiva del tiempo transcurrido, es ideal para reconocer ciertos paradigmas culturales y estéticos del siglo XX, porque en su momento ambas revistas gozaron de amplia circulación, y posteriormente “se han constituido en referentes ineludibles para la historia literaria y de la formación lectora en América Latina” (23).

El origen de las publicaciones es el tema del primer capítulo. En esas páginas la autora contrasta las preocupaciones estéticas de las dos revistas. Para ello parte de sus primeros editoriales y de las manifestaciones literarias a la que se afiliaron Ocampo y Lezama, respectivamente.

A pesar de la década de diferencia entre el nacimiento de Sur y Orígenes, Moreno acierta en establecer este paralelismo. Para lograrlo lee sus declaraciones iniciales “como parte del conjunto de la obra individual de estos escritores” (38) que concibieron los proyectos.

El análisis aborda las aristas más significativas de los procesos de concepción editorial, como “el impulso de contarse y el tono teatral” (54) e inseguro que marca la mayoría de las creaciones de Ocampo.

El segundo capítulo de La invención de una cultura literaria dibuja cómo los proyectos individuales de Sur y Orígenes llegaron a convertirse en grupales. Para ello analiza “Los lugares de encuentro”, “La labor cultural” y “Los mitos fundacionales”. Concluye este fragmento con el subtítulo “La tensa calma”, donde la autora retrata las “fuerzas en disputa que defendieron heterogéneas concepciones estéticas y diversas ideas sobre el deber ser de la literatura” (116) al interior de cada publicación.

Finaliza el ensayo con una mirada hacia el universalismo de las revistas, un tópico conocido, pero escasamente puesto en diálogo directo. La autora se concentra en los números o colaboraciones mediante las que ambos proyectos se pusieron explícitamente en contacto.

Gracias a La invención de una cultura literaria, Sur y Orígenes: Dos revistas latinoamericanas del siglo XX sobresale una vez más el empeño que muchas universidades mexicanas ponen en publicar lo más valioso de la cosecha intelectual de sus estudiantes y profesores. Aunque también en este caso se lamenta que estas tiradas se compongan casi siempre de 250 ejemplares.

El ensayo de Moreno es un profundo análisis, donde se agradecen sobre todo los riesgos que toma la autora para esbozar sus perspectivas; pero también las conclusiones históricas, estéticas y literarias a las que llega, el desenfado de su prosa, la revisión de una amplia y variada bibliografía argentina, cubana, mexicana. Su trabajo prueba que, por mucho que se haya escrito sobre revistas de tanto impacto cultural, aún quedan trechos por navegar para el pleno conocimiento de todas sus complejidades. Mucho más cuando los nuevos acercamientos se producen de forma auténtica.

Publicado por Dainerys Machado

Nací en La Habana, en el cada vez más lejano año de 1986. En el 2009 me gradué de periodismo. Ejercí y viví la profesión durante años, hasta que un día me decidí a estudiar literatura. En agosto de 2014 comencé una nueva carrera, una nueva profesión, una nueva vida. Pero cargué siempre con mis libros de Virgilio Piñera y su “maldita circunstancia del agua por todas partes”. Soy cubana.

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