¡Mi mamá se hizo millonaria!

IMG_20140619_181255Mi madre, que ha vivido siempre en La Habana, acaba de cambiar radicalmente su suerte. Pudo rentar los cuartos que están en la azotea de nuestra casa a algunas de las estrellas de Hollywood que llegaron hace un par de semanas a la ciudad. Me cuenta que al principio Vin Diesel y Michel Rodríguez se empezaron a quejar, porque había un solo baño para cinco cuartos, y ellos eran latinos, pero no andaban en esas cosas. Pero a mi mamá, como cubana de pura cepa que es, se le prendió enseguida el bombillo, sacó un tabaco Cohiba que le tenía puesto a Elagguá en su mesita de noche, le dio una patada al radio de mi abuela y en cuanto empezaron a sonar Los Muñequitos de Matanzas se puso a bailar, como si estuviera hipnotizando a todo el mundo a su alrededor.

Los protagonistas de Rápido y Furioso, parte 21, empezaron a gritar: Oh my God! Oh my God! Esta sí es Cuba aserrre! Y enseguida, desesperados, eufóricos, sacaron sus IPhones 8S96 para hacerse unos selfies y videos con mi madre. El baile hipnótico-criollo-caribeño se volvió viral en Instagram de forma inmediata. Así que esa misma noche mi madre recibió la llamada de uno de los representantes de la línea Crucero 2030, de la Altísima Casa de Modas Chanel. El tipo le pedía una sesión de baile con “las models del desfile del calle Prada, señora” (¿era Prada o era Chanel?). Bueno, mi madre le dijo que sí, pero que primero tenían que tomarse un vaso de agua con azúcar, porque estaban demasiado flacas para aguantar tanto ritmo latino. Los de Chanel aceptaron, “sure, sure, why not?” Y mi mamá, que siempre ha sabido un poco de inglés porque lo aprendió en la primaria, interrumpió al tipo enseguida: “No no, míster, azúcar ‘juay’ no, tiene que ser azúcar prieta, black, negra, morena, que si no ni aguantan el bailecito”. El de Chanel solo le preguntó si tenía más tabacos Cohibas debajo de la mesita de noche, porque le había encantado ese gesto precisamente.

Mi madre le mintió. Les dijo que sí, que claro que tenía más, que en todas las casas cubanas hay un montón de tabacos debajo de las mesas. Y al otro día, tempranito, salió corriendo directo hasta la fábrica de H. Upman, en la calle 20 de mayo, donde todo el mundo en La Habana sabe que se pueden conseguir los mejores tabacos, en la más barata de las bolsas negras. Por cierto, dice que camino a la fábrica escuchó varias veces el mismo chisme, que se comentaba con tremenda seriedad que lo más probable es que la calle 20 de mayo sea convertida en la avenida principal de La Habana. “Pero sería para el año que viene, no te preocupes”, según me escribió ella en un correo.

Bueno, cuando llegaron las modelos de Chanel a mi casa ya mi mamá tenía todo preparado. Me cuenta que enseguida que las vio entrar por la puerta entendió por qué la colección de modas se llamaba Crucero 2030. “Hija, pero qué visionarias son esas personas, que moda tan fina, ¡ellas estaban vestidas como nos vamos a vestir todas las mujeres cubanas para el año 2030! cuando ya en el planeta no exista la gravedad, y por tanta contaminación tengamos que andar con cascos y aluminios todo el día. ¡Vaya una belleza, no te puedo explicar!”. Mi mamá sí le sabe a eso de la moda.

Después de las fotos con las chicas llamadas cariñosamente “Cruceritos del futuro”, le pagaron a mi mamá un millón de dólares constante y sonante. Dice que no le han quitado ni un centavo en impuestos, que Tony el del Comité ni se apareció en su casa para reclamar algún lugar en esas fotos.

Le pregunté si va a invertir en arreglar los cuartos de madera del techo de la casa, o si va a hacer el otro bañito que ella quería construir hace años, para que puedan volver las estrellas de Rápido y Furioso cuando vayan a filmar la parte 22 de la película. Pero dice que no, que ni loca puede hacer eso. Es que ya tiene una lista de espera (Lista of Espera, le llama) con al menos 30 personalidades de la farándula de Estados Unidos que quieren ir a retratarse en el palomar de Chicho (así le decimos de cariño a los cuartos de la azotea) y que ella, como buena revolucionaria, tiene que cumplir a cabalidad con esa gente.

También le pregunté los nombres más importantes de las personas que se anotaron en esa Lista of Espera. Pero me comentó que algunos están en inglés y que no los entiende completamente. Creo que en realidad no me los quiso escribir por su buzón de correo nauta.cu, porque aunque no le tocaron el millón de dólares marca Chanel, todo el mundo sabe que al nauta le siguen metiendo mano. No obstante, se atrevió a darme una pista. Dice que la última personalidad, que se anotó ayer por la madrugada, tiene el nombre de una caricatura de Disney, usa un peluquín rubio estilo vintage y es un Mexican Lover de los probados.

¡Solavaya! ¡Cómo ha prosperado mi madre! Y yo que no quería creer que la apertura de Cuba iba a beneficiar al pueblo. Por algún momento olvidé que en mi Isla todos somos iguales.

Publicado por Dainerys Machado

Nací en La Habana, en el cada vez más lejano año de 1986. En el 2009 me gradué de periodismo. Ejercí y viví la profesión durante años, hasta que un día me decidí a estudiar literatura. En agosto de 2014 comencé una nueva carrera, una nueva profesión, una nueva vida. Pero cargué siempre con mis libros de Virgilio Piñera y su “maldita circunstancia del agua por todas partes”. Soy cubana.

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