La mudanza

Para Helen HH, guardiana de estas horas y reina de las mudanzas.

cajas de cartónEl camión llegó el sábado temprano. Pensábamos que venía a destupir las viejas tuberías de la vieja calle, pero no. Era un camión de mudanzas. El vecino salió, recibió a los nuevos inquilinos, y ellos empezaron a bajar sus camas y sillones de aquel camión, a meterlos en la casa vieja; mientras el vecino sacaba sus cosas y las subía al camión.

El vecino tiene más de sesenta años y nació en esa casa que ahora cambia por otra. No sé cómo se siente, si cree que es la oportunidad de empezar una nueva vida, o si extrañará el hogar donde murió primero su padre, luego su madre, antes sus hermanas gemelas, todos en orden contrario a las aparentes leyes de la naturaleza. El vecino deja su casa de toda la vida porque el techo viejo de la vieja casa es, a pesar de todo, mucho más fuerte que su propia vejez, invencible, peligroso. ¿Qué pasará con los libros del viejo Máximo, con los instrumentos musicales que dejó a su muerte? ¿Los habrá conservado su hijo? La mesa de hierro donde nos dio las primeras clases de inglés dejó de existir hace años, pero y ¿sus cuadernos de recorte de la prensa americana, sus recortes de los artículos que él mismo escribía y publicaba en inglés? No recuerdo si firmaba como Máximo Sánchez. Alguna vez me dijo que él había sido el primer cronista deportivo, cubano y negro, que había colaborado con un periódico en Estados Unidos.

Mi hermana y yo no alcanzamos las dos para ser todo lo que el viejo Máximo fue en vida. Mi hermana fue profesora de inglés, como él; yo he sido periodista, como él. Pero nos ha faltado ser traductores, profesoras de música, pianistas, guías turísticos en el cabaret Tropicana. ¿Máximo habrá sido también poeta? Nunca hablamos sobre eso. Ahora que su hijo abandona el hogar de siempre, en quien más pienso es en el viejo. Ya era bastante difícil ver todo el día abierta la puerta de casa de Adriana sin que ella estuviera.

Es mentira que Cuba sigue igual. Faltan algunas de las personas que la hacían paraíso. En casa de Adriana pasé los mejores años de mi infancia. Sus hijos eran los capitanes de la policía donde yo también comandaba, los directores del zoológico donde yo era veterinaria, mis compañeros de piratería, quienes limpiaban mi pecera. Ellos se fueron de Cuba hace años, buscando un futuro que aquí había dejado de ser posible. Querían trabajar y tener su casa, tener un carro y comida en la mesa. No pedían mucho. Siguen siendo mis amigos de piratería, leales a mi llamado, leales yo al de ellos.

Cuba no está detenida. Su gente se ha movido, aunque su economía sólo gire sobre su propia mierda. Los vecinos de toda mi vida ya no viven en sus casas de siempre, ni en sus barrios de siempre. Yo tampoco. También me he ido, hace años ya. Es mentira que Cuba es la misma. Faltamos millones de nosotros.

Publicado por Dainerys Machado

Nací en La Habana, en el cada vez más lejano año de 1986. En el 2009 me gradué de periodismo. Ejercí y viví la profesión durante años, hasta que un día me decidí a estudiar literatura. En agosto de 2014 comencé una nueva carrera, una nueva profesión, una nueva vida. Pero cargué siempre con mis libros de Virgilio Piñera y su “maldita circunstancia del agua por todas partes”. Soy cubana.

Un comentario en “La mudanza

  1. Hace mucho años que soy adicta al cine, y a la literatura (también a la fotografía, pero hace menos años). Nuestra pequeñas charlas te lo han dejado saber. Cuando voy al cine siempre digo: si la película me hace llorar es porque es buena. Así, el llanto se convirtió, desde mi adolescencia, en mi medidor personal para el Arte. Mi esposo cuenta que, al principio, cuando iba conmigo al cine, le daba un poco de vergüenza mi llanto descontrolado, hasta que con el tiempo y el amor, pudo disfrutar mi llanto y mis debates intensos sobre la película. Hoy es una pasión compartida ir al cine para debatir los dos, luego. Cuando te leo, Daine, lloro, y si lloro es porque tu literatura es excelente, remueve, es precisa. Va más allá del hecho de que Cuba sea de las dos. Lo que pasa es que la miras muy cerca de mis propios ojos: “Es mentira que Cuba es la misma. Faltamos millones de nosotros”.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: