Cuba es una sola y es toda nuestra

Malecón

Desde que vivo en Miami evito hablar sobre Cuba. A veces parece que me mudé al patio del Kremlin. Uno no sabe si el gobierno cubano ha sitiado a la Isla, o si desde aquí más de uno ayudan a sitiarla un poco más todos los días. Hace algunos meses una periodista me entrevistó sobre mis estudios de doctorado en la Universidad de Miami. Le dije que, en lo personal, recorrí un largo camino para llegar hasta aquí, que me atreví a aplicar, que me arriesgué a aspirar a más y que ese valor se lo agradecía a mis años viviendo en México, porque allí había aprendido a soñar, a soñar con un futuro de posibilidades que en Cuba uno no sabe cómo ver. La periodista escribió: “Dainerys aprendió a soñar cuando llegó a Estados Unidos”. Nada más lejos de la verdad, de mi puñetera y simple verdad.

Vivo en un edificio de la Pequeña Habana. Rodeada de viejitas y viejitos cubanos. Huelen a soledad. Se buscan para conversar porque los días les son eternos. La vecina del frente fue bailarina de Tropicana en los años 60. Dice que se fue de Cuba hace 39 años y nunca más ha regresado. Salió en los Vuelos de la Libertad, porque otros siempre han decidido qué nombres bonitos ponerles a nuestras historias más tristes. “Si voy a Cuba, no viro para Miami, y a Cuba no me van a mandar la ayuda económica que tengo aquí, a Santo Domingo sí la mandan, a Cuba no”. Anoche me lo dijo mientras estaba parada en el pasillo, mirando hacia la nada, esperando que se disipara el olor a veneno de cucarachas con el que había fumigado su diminuto apartamento. Ella prietísima, bella, con su cabello teñido de rubio y sus ojos durísimos. Me recordó a mis compañeras de la revista Bohemia. Las periodistas talentosas, pero frustradas, cuyos dolores me apartaron del periodismo cubano.

Hay muchas cosas que no quisiera ser en esta vida. No quería envejecer haciendo periodismo en Cuba y tampoco quiero hacerme vieja en un edificio de la Pequeña Habana. No tengo nada en contra de la vejez, tengo todo en contra de la amargura a la que se nos condena muchas veces solo por el hecho de haber nacido en Cuba. ¿Dónde aprendemos ahora a soñar si ni siquiera nuestras verdades pueden ser enunciadas en la prensa del país más “libre” del mundo?

Soy de una generación que no odia a los líderes de la Revolución. La mayoría de ellos me da, verdaderamente, lo mismo. Creo que en ese desapego radica mi mayor victoria sobre sus extremismos. Tengo el mapa de la Isla de Cuba tatuada en mi brazo izquierdo, porque mi Isla no tiene el nombre de ningún político, de ningún proceso histórico, ella tiene nombre propio y asfixias propias, y yo soy ella y la gente que he dejado allá, y los recuerdos que me pertenecen en sus olas. Entiendo a quienes aman y odian a eso que llamaron Revolución, porque todos —créanme cuando digo todos— tienen motivos para amarla y para odiarla con igual pasión. Quienes recibieron huevos cuando se decidieron a salir del país y quienes tiraron esos huevos; quienes se fueron en una balsa y quienes se quedaron, quienes tiraron huevos a quienes se iban pero de todos modos se fueron poco después; quienes desde el arte critican y quienes desde el arte se aprovechan para hacer como que critican, pero en realidad ser igual de hijos de puta que a quienes critican. Todos y todas, nacidos en las entrañas de una Isla que nadie tiene el derecho a definir, pero de la que todo el mundo parece que quiere apropiarse a base de oidos sordos y verdades absolutas.

El 2017 ha comenzado como un terremoto. Impredecible, sin nombre, “lo más grande de la vida” diría mi abuela. A la vuelta de la esquina nos espera Trump. Mi México hermoso se desmorona en una crisis económica que nació en la corrupción de sus sucesivos gobiernos. Los “líderes” de izquierda en Suramérica cada vez son menos consecuentes con el modelo de gobierno que esperábamos de ellos. ¿Dónde hallar las esperanzas? ¿Hacia qué futuro podemos mirar? Hace semanas ni siquiera sé qué pasa en Europa. El patio de mi casa está en llamas, no es particular y no tengo tiempo para las noticias del otro lado.

Este jueves 12 de enero Obama acaba de derogar la enmienda de pies secos/pies mojados para los cubanos. Esa realidad que nos acompañó durante las últimas décadas, esa realidad que se nos hizo cotidiana, fue borrada de un plumazo. No importa si el borrón se hizo por el orgullo de un solo hombre, si se hizo por la voluntad política de joder al próximo presidente o por una visión de futuro que mis cansados ojos ahora mismo no pueden ver. La derogación jodió a los que están ahora mismo en el mar y llegarán después de las 12 de la noche, jodió a quienes por fin este fin de semana pudieron vender su casa para pagar el pasaje a México y cruzar la frontera, jodió a quienes no supieron cómo soñar en Cuba y se decidieron a partir.

El egoísmo, sin embargo, nos persigue. Muchos de los que se ofenden hoy por el gesto de Obama se alegraron de que yo no encontrara renta económica en Miami: “¿Tú no defendiste a los miles de cubanos varados en la frontera de Nicaragua? Aquí tienes el resultado”, me dijeron cuando me quejé de los altos precios de los apartamentos. Y sí, los volvería a defender, porque aquellas cubanas y cubanos tuvieron sus razones para iniciar un camino diferente, y porque ellos no inventaron el sistema de libre mercado capitalista que hace que gaste el 60% de mi salario pagando una casa que no me pertenece.

Los volvería a defender, sobre todo, porque quiero tener esperanzas. Quiero seguir soñando y regalarle a mi vecina un pedazo de mis sueños, y también regalarle algunos dólares por su cumpleaños para que compre el aparato de asma que necesita uno de sus dos hijos, uno de esos hijos que dejó en Cuba y que no ha vuelto a ver en 39 años. Quiero que la gente odie a los políticos, que luche contra sus estupideces, pero que la gente deje de odiarse entre ella y comience a escucharse, a ponerse en los zapatos de quien habla. ‘Ab’al, dirían los mayas tojolabales.

El día de hoy solo nos demuestra que hemos sido, somos y seremos títeres de este sistema social donde unos pocos se reservan el poder, y los otros solo podemos expresarnos en tiempos de elecciones —eso cuando no se las roba Rusia o cuando no son por democracia representativa. El siglo XXI confirma el fracaso de la Democracia. Aristóteles no se equivocó, nos equivocamos nosotros tratando de conservar un modelo desigual por los siglos de los siglos.

Quizás esta es la debacle que precede a la verdadera gestión de la equidad. Quizás ahora criticaremos al racismo, al machismo, a la corrupción, a las dictaduras, y podremos comenzar a llamar a las cosas por sus nombres, porque lo políticamente correcto habrá desaparecido para mostrarnos que estábamos construyendo un mundo en base a la hipocresía, un mundo donde es momento de cambiar los sentimientos, la educación, el amor hacia el nosotros. Quienes sean deportados desde Estados Unidos hacia Cuba a partir de hoy deben ser tratados como seres humanos dignos, como ciudadanos cubanos, deben ser tratados como si en Cuba nunca hubiese existido un régimen extremo y unificador. Todos no somos iguales. Jamás lo fuimos. Pero Cuba es una sola y es toda nuestra.

Publicado por Dainerys Machado

Nací en La Habana, en el cada vez más lejano año de 1986. En el 2009 me gradué de periodismo. Ejercí y viví la profesión durante años, hasta que un día me decidí a estudiar literatura. En agosto de 2014 comencé una nueva carrera, una nueva profesión, una nueva vida. Pero cargué siempre con mis libros de Virgilio Piñera y su “maldita circunstancia del agua por todas partes”. Soy cubana.

5 comentarios sobre “Cuba es una sola y es toda nuestra

    1. Totalmente de acuerdo con usted. Y creo que nos quedan herramientas sociales, individuales, familiares, para despolitizar el entorno cubano y desterrar prejuicios y miedos. Muchísimas gracias por pasar por acá.

      Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: