A mí no me gusta la pelota*

Cuando desgrano los recuerdos de la infancia, a menudo veo a mi papá colocando sobre mis hombros un abrigo azul y rojo, que fue el único tesoro conseguido durante sus años como soldado en Angola. La de abrigarme era acción obligatoria antes de partir a ver algún juego en el Estadio Latinoamericano, donde “siempre soplaSigue leyendo “A mí no me gusta la pelota*”