Otro México que duele

I “Ese Julano no es dueño de nada en esta loma”, grita Doña Salomé. Las comadres, sin embargo, no dejan de señalar a los cerdos medianos que juran y perjuran son propiedad de Don Orestes. “Ya les dije que los dichosos cerdos son míos, los becerros son míos, los perros vagos y los bravos sonSigue leyendo “Otro México que duele”